Pues nada, seguimos en el Hospital, y muchas veces creo que el afán de los médicos que llevan a Lola por sanarla cuanto antes, hace que se precipiten en sus diagnósticos.
Esta mañana, por fin, ha pasado el Neumólogo, (el lunes se olvidó de nosotros, pensando más en unas oposiciones que debía de realizar), y, si alguien me quiere corregir que lo haga, no creo que esté tan mal, y os explico porque pienso esto.
El viernes, la reumatóloga, una mujer encantadora, nos dice que la ouscultación no es mala, pero que parece que le entra menos aire en el pulmón afectado, (cosa que nos caga, y perdón por la expresión).
Ayer, otro reumatólogo, también la ousculta y nos dice que se oyen unos pequeños crepitantes, pero que es lo mínimo que puede tener con la enfermedad, aunque tendrían que hacer pruebas más finas.
Y hoy, el neumólogo, le hace la saturación de oxígeno y le sale que en reposo tiene 96 y en movimiento 92…, ¿a alguien le parecen malos índices…?.
Además le ha dicho que le va a hacer de nuevo todo tipo de pruebas: Gasometría para verle el oxígeno que lleva la sangre, un TAC, radiografías de torax, etc. Solo les pido que se las hagan rapiditas y que no nos tengan mucho tiempo allí.
Y con respecto al absceso, resulta que la herida de la mano y el absceso no son el mismo virus, con lo cual ayer le volvieron a cambiar el tratamiento. Ahora se trata de un antibiótico aún más fuerte, cada cuatro horas y que molesta bastante a la vena.
Espero que no sean más de quince días ingresados, porque si no, tanto ella como sus padres y yo acabaremos agotados.