Llevo unos días recordando este día, pero esta mañana, a mi cabeza, han llegado dos imágenes muy fuertes de este día: Tu primer y tu último cumpleaños.
Creo que tu primer cumpleaños en Jerez, a mi lado, fue uno de los más felices de tu vida. Hacía poco que habías decidido abandonarlo todo y venirte a vivir conmigo a Jerez. Y por entonces, aunque éramos super felices, un poco de tristeza rondaba tu enorme corazón: Iba a ser tu primer cumpleaños fuera de tu casa, sin tus padres y hermanos, además de tus buenísimos amigos.
Yo, que lo noté, decidí que tenía que llamar a tus padres, para que viniesen a vernos y así pasar tu cumpleaños con ellos, un poco más felices. Las peripecias que sucedieron ese día son de película de Woody Allen, y como nos reímos con ellas…
Recuerdo tu cara de sorpresa cuando tuve que contarte que, efectivamente, eran tus padres los que venían y no mis tíos de Madrid. Cuanta bondad y saber estar me demostraste en los días en que te escondía el tema. Gracias, tesoro.
Y tu último cumpleaños es lo menos que deseo recordar. Llorabas con una mezcla de felicidad y amargura, cuando NUESTROS AMIGOS en el Hospital San Juan Grande, (dónde empezabas a abandonar este mundo), te sorprendieron con una tarta de chocolate. Por mucho que yo lo supiera, ni por asomo podía imaginar, que pocos días después me dejarías físicamente para siempre.
Ya hace dos años de aquello, ya va a hacer dos años que no tengo tu mirada, tu sonrisa, tu voz, pero en estos dos años me has ayudado a encontrar a una mujer que me quiere y me cuida como lo hiciste tú durante siete años. Me has ayudado a enamorarme de ella, a quererla como te quise a tí, y a cuidarla y respetarla como lo hice contigo.
Gracias, Lola, por todo lo que me diste y me continúas dando. Hoy en el cielo hay fiesta: Tu padre ha hablado con su amigo Bambino y te están cantando el CUMPLEAÑOS FELIZ.
