Día a día de un Jerezano

Todo aquello que me parezca interesante de contar

Lo siento

Quiero pediros perdón si en los últimos días os he molestado, si os he contestado mal, si os he puesto mi cara más agria.

El año ha comenzado no mucho mejor que finalizó el otro. Estoy cansado, hastiado, amargado, hasta la coronilla, de que mi Alcaldesa y sus coleguitas de Gobierno se rían de mí.

De que los altos gobernantes me bajen el sueldo a mí, pero no se lo bajen ellos, de que sigan subvencionando a golfos sindicalistas, a políticos corruptos, y a mí me suban el IRPF.

Estoy cansado de saber que Zapatero y sus amiguetes, ahoran que ya no están en el Gobierno de España, se sigan llevando miles de euros por la cara.

Estoy hastiado de ver como se reparten ayudas a gentes no legales, de comprobar como las Asociaciones de Vecinos siguen consiguiendo ayudas, y de como ver que para mí, que me levanto todos los días para venir a trabajar, y dar un servicio a estas mismas personas, para mí, no hay dinero, de que me deben las nóminas que no me regalan, sino que me las gano trabajando.

Estoy cansado de que me rodeen personas, (a buen entendedor pocas palabras bastan), que me quieren engañar, que lo tienen todo pactado para no salir ellos del trabajo…, pero que les importa poco si yo salgo o me quedo.

Estoy amargado de venir a trabajar sin ganas, cuando antes venía con ilusión, atendía con una sonrisa, pero ahora todo me cansa, a la más mínima cosita que me dicen salto…, no me pueden obligar a atender con respeto si los de arriba no me respetan a mí.

Maldita sean tod@s l@s políticos chapuceros, sinvergüenzas, chupópteros, ladrones. Ojalá todo el dinero que nos robáis os sirvan para medicinas y médicos.

Dos años

Hola, guapa:

Ya hace dos años que dejaste de sufrir, que abandonaste este mundo y empezaste a cuidar de nosotros desde tu nube del cielo. Dos años en los cuales no te he olvidado, aunque mi vida ahora sea más feliz que por aquellos días. Dos años en los cuales hemos seguido charlando todas las noches, dos años en los cuales me has ido ayudando, porque sin ninguna duda, tengo tu presencia junto a mí.

Anoche, viendo como Inma sufría por su maldita jaqueca, te pedí al cielo que la ayudases, que nos ayudases a pasar una noche tranquila, que durmiese. Me daba pavor despertarme, al cabo de dos años, en las mismas horas que no pude pegar ojo, en las horas en las cuales te ví respirar por última vez y abandonar tu cuerpo de entre nosotros.

Me daba pánico no poder superar de nuevo una madrugada llena de lágrimas, de dolor, de desesperación.

¿Por qué la vida es tan cruel?, ¿por qué en un día tan señalado como el de hoy, una madrugada llena de recuerdos, vuelvo a casi revivir tan mal momento?.

Sé que no quiero ni podré olvidarte nunca, por supuesto, aunque ahora, y tú desde el cielo me hayas mandado otro ángel para cuidarme; pero si deseo olvidar los malos ratos, tener siempre en mi cabeza la imagen de las primeras veces que nos vimos, de los magníficos momentos que pasamos juntos, y sé que lo voy a conseguir.

Anoche, mientras te rezaba pidiéndote ayudases a sanar a Inma, logré verte. Y eran tus mejores imágenes: del primer día que nos vimos cuando bajaste a la Feria, de nuestro primer paseo o de nuestro primer viaje juntos a ver a los tuyos.

Lola, tú eres mi angelita del cielo, junto a tu padre, al mío, mis tíos, mi primo Manolo y mi amigo Pepino, (joder, tío, tú tampoco te sales de mi mente), y aquí, en la tierra, en mi casa, tengo otra angelita, que me quiere como tú lo hiciste: Inma, la continuación de tu amor en la tierra.

Hola, Papá

Buenos días, padre:

Veinte años ya sin tí, sin tus risas, tus bromas y tu magnífica forma de ser.

Me siento súper orgulloso de que seas mi padre, mi amigo, mi colega, mi todo.

¡Cuantas cosas han pasado desde que me miras desde el cielo!, cuantas risas y cuantas lágrimas pensando que ya no estás, que nunca más podré pasear contigo y cuidarte.

Soñaba con verte envejecer junto a mamá, con irnos al parque con tus nietos, que desgraciadamente hasta ahora tampoco os he podido dar, con aprender día a día de tí…, pero todo eso se desvaneció una mañana de lunes de hace veinte años.

Recuerdo esa mañana como si fuese ahora mismo; como vino tu hermana a darnos, a medias, la noticia, pero como supe enseguida que habías dejado de sufrir. Aún no entiendo como no pude derramar una lágrima por tu marcha al cielo hasta el día siguiente por la tarde. Misterios que día a día me he preguntado, pero al cual no le encuentro una respuesta.

Todas las ilusiones, todos los sueños se fueron de un plumazo. La vida se complicó cuando éramos tan felices.

Todo comenzó a pegar tumbos; después ya sabes todo lo que ha pasado y sigue ocurriendo, y aún no levantamos cabeza, por ninguna de las partes.

La vida nos sigue golpeando, nos sigue haciendo daño. Siempre voy a odiar el mes de noviembre, siempre voy a desear que pase volando, cuanto antes.

Papá, sólo te pido que nunca dejes de poner tu mano sobre mamá, sobre Yeyi, Javi y Dami. Que me sigas ayudando a ser feliz junto a Inma, que me sigas enseñando sobre el día a día con mi pareja, para llegar a ser igual de felices que lo fuiste junto a tu esposa.

TE QUIERO, PAPÁ

 

A mi brujita

No sabe, exactamente, cuando nació, si el 30, 31 de octubre, 1 de noviembre…, pero es mi brujita, por lo de Halloween. ¡Vaya fecha para nacer, amor!, jajaja

Hoy es su cumple, (según pone su Libro de Familia…, jajaja), y esta mañana ya ha recibido mis dos regalos: Mi amor y mis besos, y un reloj lleno de corazoncitos que le ha encantado.

Ha sido bonito ver en sus ojos la felicidad, en su sonrisa la alegría de la ilusión que le ha hecho el reloj, y el orgullo con el que lo lleva puesto.

Es un cielo, una chica con carácter, con todo su arte, para bien o para mal, pero por todas esas razones me hace vibrar, me hace sonreir, que falta me hace.

Es muy poco para todo lo que se merece. Ha sabido adaptarse a mi vida, a mi sufrida y pobre vida, y darme esa alegría, esa ternura que tanto necesitaba. Me ayuda, me aconseja, me mima, mi cuida, me llena de besos, de amor, de caricias, de bondad…

La vida continúa, y yo también tengo que cuidarla, mimarla, porque ella también lo ha pasado muy mal, y por todo ello le doy mi amor y cariño.

Ella es mi niña, mi INMILLA.

¡MUCHAS FELICIDADES, AMOR!

Cansado

Esta mañana he puesto esta palabra como contraseña en el inicio de mi ordenador del trabajo, porque es mi actitud, mi sentimiento en este momento en mi vida.

Cansado de hacer el tonto, de poner la otra mejilla, de aguantar a imbéciles, (tanto masculinos como femeninas).

Estoy harto de trabajar sin medios, teniendo que poner la sonrisa, la carita de niño bueno, cuando lo que deseo hacer es mandarlo todo y a tod@s a la mierda.

Cansado de tener que cumplir con mi trabajo, cuando los de arriba no cumplen con su parte, cuando dejan de pagarme el sueldo que me corresponde.

Estoy cansado de trepas, de gentes que arañan, que les importa poco el que tenga a su lado, así lo conozcan de mucho o de poco.

Me avergüenzan estas personas sin escrúpulos, las cuales, su único motivo, en este momento, es posicionarse, pisar al de al lado, hacerse notar, ¡cuanto daño estáis haciendo!, pero tened algo en cuenta: NADIE SE VA DE ESTE MUNDO SIN SABER QUE HA ESTADO EN ÉL

Siempre lo digo: si algún día me toca la Primitiva, me tendrán que escayolar los dos brazos, de la de cortes de manga que voy a dedicar a tant@ impresentable.

Recuerdo como mi padre, días antes de irse al cielo me decía: ‘Hijo, no te fíes ni de mí que baje del cielo’. Cuanta razón tenías, papa.

¡Feliz cumpleaños!

Llevo unos días recordando este día, pero esta mañana, a mi cabeza, han llegado dos imágenes muy fuertes de este día: Tu primer y tu último cumpleaños.

Creo que tu primer cumpleaños en Jerez, a mi lado, fue uno de los más felices de tu vida. Hacía poco que habías decidido abandonarlo todo y venirte a vivir conmigo a Jerez. Y por entonces, aunque éramos super felices, un poco de tristeza rondaba tu enorme corazón: Iba a ser tu primer cumpleaños fuera de tu casa, sin tus padres y hermanos, además de tus buenísimos amigos.

Yo, que lo noté, decidí que tenía que llamar a tus padres, para que viniesen a vernos y así pasar tu cumpleaños con ellos, un poco más felices. Las peripecias que sucedieron ese día son de película de Woody Allen, y como nos reímos con ellas…

Recuerdo tu cara de sorpresa cuando tuve que contarte que, efectivamente, eran tus padres los que venían y no mis tíos de Madrid. Cuanta bondad y saber estar me demostraste en los días en que te escondía el tema. Gracias, tesoro.

Y tu último cumpleaños es lo menos que deseo recordar. Llorabas con una mezcla de felicidad y amargura, cuando NUESTROS AMIGOS en el Hospital San Juan Grande, (dónde empezabas a abandonar este mundo), te sorprendieron con una tarta de chocolate. Por mucho que yo lo supiera, ni por asomo podía imaginar, que pocos días después me dejarías físicamente para siempre.

Ya hace dos años de aquello, ya va a hacer dos años que no tengo tu mirada, tu sonrisa, tu voz, pero en estos dos años me has ayudado a encontrar a una mujer que me quiere y me cuida como lo hiciste tú durante siete años. Me has ayudado a enamorarme de ella, a quererla como te quise a tí, y a cuidarla y respetarla como lo hice contigo.

Gracias, Lola, por todo lo que me diste y me continúas dando. Hoy en el cielo hay fiesta: Tu padre ha hablado con su amigo Bambino y te están cantando el CUMPLEAÑOS FELIZ.

Crisis

Tengo ganas de explayarme en mis pensamientos. Tengo ganas de gritar que esto no es justo, que estoy cansado de esta sociedad, cansado de los que mandan este puto mundo.

Estoy cansado de vag@s que no quieren trabajar, sólo que les den ayudas, y a seguir viviendo del cuento. Estoy hastiado de estos sinvergüenzas que, en vez de buscar trabajo, se dedican a ir de Parroquia en parroquia, a Cáritas, a la Cruz Roja, a pedir el cheque al Ayuntamiento…, se conocen todos perfectamente, se pasan la información de allá donde ir a conseguir dinero o comida sin dar un palo al agua.

Estoy agobiado de que se rían de mí cuando les tengo que dar los Certificados de Empadronamiento gratuítos, de que me insinúen, tú trabajas para mí, tú te levantas temprano para que te quiten dinero y me lo den a mí sin dar golpe…

Estoy cansado de que los Bancos, ahora que les han salvado el culo, no devuelvan ese dinero a la sociedad, para la compra de viviendas, para se mueva la economía.

Estoy cansado de que el Ayuntamiento me quite parte de mi sueldo, de que el Gobierno me baje un 5% mi sueldo, y ahora se habla de que un 8% más, y todo para pagar ayudas a sinvergüenzas sin escrúpulos, mientras hay mogollón de personas, que se les cae la cara de vergüenza de ir a pedir esa misma ayuda.

Estoy cansado de esos políticos que se lo llevan calentito, de ese cementerio de elefantes como es el Senado, un lugar donde muchos van a dormir, a descansar en sus últimos años de políticos, donde utilizan los despachos para hacer sus propios negocios.

Estoy cansado de que ZETAPARO, después de como ha dejado a España sumido en la miseria, (no había crisis, ¿verdad capullo?), se haya hecho una casa de 6 millones de euros, con el dinero de todos los españolitos que nos levantamos cuando aún es de noche.

Estoy cansado de que se vaya con un sueldo vitalicio, y que eso no le perjudique para seguir con sus cosas, negocios, (seguro que ahora lo hacen consejero de algo y sigue hinchándose de ganar miles de euros…)

Estoy cansado de tener miedo, de no saber que va a pasar con mi puesto de trabajo y el de mis compañeros y amigos.

ESTOY CANSADO DE ESPECULACION, DE LADRONES, DE POLITICOS CHORIZOS.

¿Por qué molestamos los amigos de Cristo?

Carta publicada en el periódico EL MUNDO:

http://infocatolica.com/blog/cartadirector.php/1108191236-cronica-del-periodista-fernan

 

Cuando tengo que ocuparme de informar sobre manifestaciones acudo con mucha antelación para empaparme del ambiente. El miércoles no fue una excepción. Cogí el Metro. Y vi un Metro tomado por jóvenes, muy jóvenes. Y vi un ambiente festivo, desde Cibeles hasta Sol. Madrid era peregrino y multicolor. Pasé por el Kilómetro 0 y vi una plaza repleta de peregrinos-turistas. Y me acerqué hasta Tirso de Molina, lugar de donde arrancaba la manifestación laica, anti Papa y, por lo que se vio, anti peregrinos.

Inicialmente el despliegue policial era discreto, quizá demasiado. Apenas una veintena de agentes de las Unidades de Intervención Policial acompañaba a la cabecera de la manifestación. Y, como era de esperar, el punto caliente fue Sol, con la llegada de los manifestantes al cruce con la calle Carretas. La Policía había abierto un pasillo de anchura suficiente para que la manifestación atravesara la zona. Fue allí donde los más radicales de la manifestación y los peregrinos cruzaron gritos: El «pederastas», «nazis» e «hijos de puta» era contestado por los pocos jóvenes que había en la zona con gritos a favor del Papa. Que nadie me lo cuenta, que yo estaba allí.

La Policía puso un leve cordón de separación en esa esquina, pero poco más. Y los manifestantes iban ganando metros. Su intención era clara. Los más radicales querían tomar la plaza. «Esta es nuestra plaza» y gritos de «fuera, fuera; menos rezar y más follar». El tono fue adquiriendo un aire amenazador tremendo. Las caras de los radicales estaban completamente desencajadas, fuera de sí. Había a quien la vena del cuello ya no se le podía agrandar más. Llevo más de 20 años haciendo información sobre seguridad y terrorismo, pero hacía muchos años que no veía tanta inyección de sangre en ojos de manifestantes. No eran todos, ni mucho menos, pero algunos daban miedo. Muchos estaban fuera de sí. «Os vamos a quemar como en el 36», gritaban a los jóvenes de la JMJ. Que nadie me lo cuenta, que yo estaba allí.

En el esquinazo de la polémica no había más de un centenar de peregrinos. No era para nada una contramanifestación. No ocupaban la zona por la que tenía que atravesar la marcha laica. Esos peregrinos eran extranjeros. Allí había italianos, belgas, australianos, franceses, italianos, egipcios… Y algún español, sobre todo voluntarios. La media de edad, menos de 18 años. Que nadie me lo cuenta, que estaba allí y lo vi en primera persona.

El Ministerio del Interior ya estaba avisado de que era una zona de riesgo, que no era recomendable autorizar esa marcha y menos por ese recorrido. Los informes apuntaban a que podía haber una importante infiltración de radicales en la manifestación de laicos.

Porque, eso sí, el grupo de radicales, violentos, que se comportaron como energúmenos, no superaría el millar en una marcha que congregó a varios miles de asistentes. La visceralidad de los ataques de esos radicales fue intensa. Poco a poco fueron tomando la Puerta del Sol. Bordearon el cordón policial por derecha y por izquierda. La siguiente maniobra, ante la inicial pasividad de los agentes, fue rodear a los pequeños grupos de peregrinos y, mediante empujones, gritos, insultos y patadas, sacarlos de la plaza. También tuve que sufrir esos empujones y patadas. Peregrinos, periodistas… qué más les daba, la plaza tenía que ser suya. Sobrábamos los demás. Que nadie me lo cuenta, que yo estaba allí.

Primero actuaron contra un grupo de apenas media docena de australianos. Después les llegó la hora a los franceses. Los italianos no se quedaron al margen. A los egipcios también les tocó.

Algunos peregrinos, veteranos, hacían frente a los insultos de los autodefinidos como indignados, que buscaban el cuerpo a cuerpo. Y así, al grito de «ésta es nuestra plaza», los radicales que participaron en la manifestación ocuparon de nuevo la Puerta del Sol. Durante estas maniobras de desalojo de peregrinos la pasividad policial fue total. No pude evitarlo. Ya al cuarto incidente de acoso, hostigamiento y empujones contra peregrinos me acerqué a los policías, que permanecían en los alrededores del edificio de la Comunidad de Madrid, para advertir de que la situación estaba tomando un sesgo extremadamente peligroso. Silencio. Que nadie me lo cuenta, que yo estaba allí.

Una vez expulsados de la plaza, los radicales dirigieron sus esfuerzos a controlar el Metro. Por allí salían decenas de jóvenes peregrinos que se dirigían a cenar. No menos de 500 personas se concentraron en la puerta del suburbano. Allí se montó la mundial. Este grupo, de nuevo incontrolado, comenzó a arremeter contra todos los peregrinos. Insultos, coacciones (ya sabéis, eso de gritarte a la cara a menos de 15 centímetros), escupitajos… La escena era tremenda. Auténticos cafres lanzando gritos y amenazas a los jóvenes (por cierto, la mayoría mujeres) que salían del Metro.

Vi mucho pánico en los ojos de los peregrinos y vi a muchas, digo bien, a muchas que al ver el espectáculo rompieron a llorar de puro miedo. Aún tardó la Policía en llegar a la zona. Abrió un pasillo para que los peregrinos salieran de Sol. Los radicales eran los dueños del Kilómetro 0. Se envalentonaron más y arremetieron contra la Policía. Y un radical con numerosos antecedentes dio el pistoletazo de salida a los incidentes.

Una botella contra los agentes y la Policía cargó. Antes, las mochilas naranjas, los crucifijos y hasta los alzacuellos eran una «provocación» para esos radicales. «Es que nos están provocando», «es que están rezando», se justificaba uno de los empujadores profesionales. Y se me ocurrió preguntar por qué les provocaban. «Porque están aquí, porque existen, porque les vamos a prender fuego otra vez, como en el 36». Madrid era hasta ahora una ciudad donde cabían todos los pensamientos. En Sol, eso se acabó.

No siempre el pasado es pasado

Ayer, con motivo de la noticia de la muerte de Moraíto Chico, (espero que estés armando la marimorena en el cielo), volví a recordar a tod@s mis personas amadas que ya nos abandonaron físicamente, pero que NUNCA nos abandonarán en el corazón.

Y es que el pasado se repite diariamente. Todos los días os recuerdo, os añoro; la vida continúa, pero los pensamientos se repiten en la memoria, en el corazón, se desea volver atrás, intentar cambiar ese destino, pero imposible el hacerlo.

Los recuerdos, buenos y malos, -¿por qué son tan difíciles de olvidar los malos momentos?-, se agolpan, minuto a minuto en la conciencia, nos volvemos a sentir mal, dolidos, agazapados en la angustia de esos tiempos pasados…

Siempre me vienen a la cabeza las imágenes de dolor, de angustia, de desesperación, y tengo que hacer un gran esfuerzo para recordar esos momentos de risas, de felicidad…

Os quiero, mucho más de lo que yo mismo pensaba, de lo que yo mismo me daba cuenta. Os necesito, minuto a minuto, segundo a segundo. Mi vida sóis vosotr@s, camináis de mi mano, en mi mente, en mi corazón. Sóis parte de mi felicidad y mi angustia, me sóis necesarios para seguir viviendo, para seguir trabajando o enamorando. Todo me recuerda a vosotros, porque os amo y os amaré siempre.

GRACIAS POR VUESTRO AMOR DESDE EL CIELO, DESDE MI CORAZÓN QUE ES EL VUESTRO

Harto y cansado

Estoy hastiado, aburrido de ver como mi ciudad no avanza, como mi Jerez está muerto, sin ideas, sin ilusión, que no hay un euro para pagar a sus trabajador@s, a sus Concesionarias, que los Autobuses de nuevo a la huelga porque no cobran…

Estoy cansado de ver como, las personas que realmente lo necesitan, no tienen derecho a ayudas por parte de Bienestar Social…

Y estoy harto de ver como el Ayuntamiento le sigue pagando vicios a determinados sectores, a determinados ciudadanos, como le dan subvenciones a AA.VV., a Asociaciones de Mujeres, como se les paga la luz, el agua, como se les regalan locales, como se les da dinero para que hagan fiestas, Verbenas…, y mientras me siguen debiendo parte de mi nómina.

Pensé que estos peperos que han entrado hace pocos meses en mi ciudad, le darían una vuelta de tuerca a todo esto…, pero no es así…, ¡los votos son los votos!…, y mientran se lo sigan llevando calentito…

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