Amig@s, hace días que no escribo nada, y es que la enfermedad de Lola me ocupa todo el tiempo.
En estos momentos os escribo desde la habitación, de la cual solo salgo para ir a casa a ducharme e ir por la baja médica, que he tenido que pedir, pues no puedo más, y no me sentía con fuerzas para atender a mis usuarios como ellos se merecen.
Lola está mal, muy mal, y me temo que estemos llegando a los momentos finales de su enfermedad, y por ende de su vida.
Desde hace doce días, al parecer, porque los médicos solo la dejan morir y no me dicen nada, le están dando micro infartos cerebrales. Hoy, como casi todos los días, han sido tres. Se queda zombi, sin conocimiento, y cuando vuelve en sí, normalmente, no nos conoce, y pierde el habla, el cual le cuesta recuperar, y cuando lo hace, habla a saltitos, con mucha dificultad.
Esta vida es una mierda; se van las mejores personas y se quedan los hijos de puta. En cierta forma estoy perdiendo la fé en Cristo. Le pido con todas mis fuerzas que, o me la sane o se la lleve, no quiero seguir viéndola sufrir, tan desvalida y sin fuerzas en la cama.
Dios, por enésima vez. Te lo pido todo, estamos en tus manos.



